Dime que todas estas injusticias son mentira. Sabes que son ciertas. No afrontas las realidad. MIRALAS SE LO DEBES. Y ahora dime ¿No vas a hacer nada por que no vuelvan a repetirse?

jueves, 5 de noviembre de 2009

ESTE IMPOTENTE Y EGOCENTRICO PASOTISMO SOCIAL

¿Como se puede vivir sabiendo que 25.000 personas mueren cada día de hambre?

¿Como se puede vivir sabiendo que los países ricos lo son, explotando a otros hasta hacerlos pobres?

Cerramos los ojos, nos decimos "¿y que vamos a hacer? Nos gustaría ayudar, pero claro el dinero se queda por el camino. Son los gobiernos lo que podrían hacer algo, son sus gobiernos los que les roban sus recursos y toda ayuda, el ejercito que causa los daños, la corrupción y nada llega al pueblo.


Dejamos el asunto estar. Nos desentendemos del tema. Más nuestro problema es que vivimos para nosotros. ¿Y como nos va, somos felices despertamos cada mañana contentos por la vida que llevamos, por todo lo que tenemos, nuestro marido o esposa, o pareja, los niños, todo nos va bien, sentimos que de verdad este es el camino que debemos llevar para esto hemos venido al mundo, o más bien nos movemos por inercia, vamos a remolque de las circunstancias, dolidos por lo perdido, asustados por temer perder lo que nos queda?

La realidad es que nuestra vida egoísta e impotente no nos llena. La realidad es que cerramos los ojos a los desastres, pero ellos siguen hay, y al final nos el tren nos piya.



Nuestro egoísmo basa su vida en si mismo. Por esto nos sentimos pobres. Cuando recordamos que no estamos solos, que hay más gente que también quiere ser feliz, y sentimos ese deseo de ayudarles, nuestra vida cobra, eso, VIDA, se vuelve plena, llena de ilusión y entusiasmo, más allá de la imposibilidad, del negativismo de nuestra mente. Se abre a cada paso que damos un nuevo camino, misterioso, distinto para cada uno, pero apasionante, lejos de esta aburridora vida, surge de nuevo ...una chispa de LUZ.






Es ese recordar que todas esas personas que mueren todos los días, son eso, nuestros hermanos, cuando nuestro corazón se inunda de riqueza, nos volvemos menos egoístas y descubrimos en los demás... el sentido de la vida.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Las Madres del Harrash



En el Harrash uno de los suburbios más castigado por los atentados y por las matanzas, situado en en llamado "triángulo de la muerte" tras cruzar numerosos controles en las puertas de Argel, se halla uno de los edificios más vigilados del barrio. En el se hallaba el despacho de Mahmoud Dhelili, uno de los tres abogados que tramita denuncias de los familiares de los muertos y desaparecidos. Los documentos e informes llegan hasta el techo. Y las historias son todas como esta:

"Mohamed Mehali, 52 años, desaparecido en 1998 tras ser secuestrado por miembros del ejercito con base en Ba Djernah. Despues de detenerle en el mercado, los mismos militares se presentaron en su casa y se llevaron a su mujer y a sus dos hijas. Torturaron a las tres con electricidad, y a una de las hijas la violaron con un palo. Mientras esto sucedia , oían como su padre era torturado en la habitación de al lado, obligandole a confesar que habia dado refugio a terroristas. Tras ser puestas en libertad, todo lo que las tres mujeres vuelven a saber de su padre es que ha sido enterrado en el cementerio de Argel con la identificación X, número de serie 244, tumba 101. Por uno de los guardas se enteraran de que ha muerto con el cuerpo completamente quemado por un soplete"

Estaba tomando un café de mitad mañana cuando le detuvieron”, explica Zohra. “Mi esperanza es mi hija, que tiene diez años; cuando cogieron a su padre apenas llegaba a los seis meses”, explica la voz joven de Nadia tras un velo que sólo deja ver unos inquietos ojos negros.
“Mi hijo estaba trabajando en la oficina de correos, eran las ocho y media de la mañana cuando se lo llevaron al cuartel de Benakdum”, asegura Aicha.
“Mi hijo desapareció hace 11 años. No puedo quitarme la imagen de la cabeza de sus tres hijos corriendo detrás de él, gritando al policía, y llorando”, relata Fatima.
“Era un viernes, estaba en una mezquita del barrio de El Harrash, y al salir la autoridad c
ogió a todos los que estaban rezando dentro. ¿Qué hizo? ¿Qué culpa tenía?”, pregunta Hakima.
“Era médico, trabajaba en el hospital de Beni Mesus, le cogieron allí mismo. Al principio pude verle pero a los seis meses me lo prohibieron. Hasta ahora”, declara Rahda.

Cada miércoles, desde hace seis años, un grupo de unas 200 mujeres se reúnen en la enorme puerta de hierro de la Comisión Nacional Consultativa de Prevención y Protección de Derechos Humanos, muy cerca de la residencia del presidente de la república. Son madres, esposas, hermanas e hijas dispuestas a hacer este recordatorio semanal al gobierno que se forme tras la victoria de Abdelaziz Buteflika. Quieren información, saber el paradero, la suerte de sus hijos, esposos o padres que un día fueron detenido en su lugar de trabajo, cuando iban a coger un avión en el aeropuerto, en plena noche, y sin haber recibido ninguna razón no han podido volver a verles desde hace cinco, ocho y hasta once años.

Las mujeres llegan lentamente a la plaza de Addis Abeba. Se acercan al grupo que espera a ser suficientemente numeroso para empezar a gritar las consignas: “Que liberen a nuestros hijos y podremos regresar a nuestra casa”, “Presidente Buteflika, ¿dónde está la verdad?”, “Nuestros hijos son nuestra casa”. Algunas llegan y saludan mientras sacan el retrato de su desaparecido, otras se sientan en silencio mientras se colocan alrededor del cuello la tabla de madera en la que aparece la fotografía, el nombre y el lugar y fecha donde fue “secuestrado”. El paso de
los días primero en el anonimato, sin que nadie diera crédito a sus reclamaciones e interminables peregrinaciones por todo el país para intentar seguir la pista del ser querido, y luego, cuando el Gobierno reconoció que existen más de 10.000 desaparecidos (la Liga Argelia para los Derechos Humanos, eleva la cifra a 18.000) empezaron a contar su historia públicamente.

Todas quieren hablar, ninguna renuncia a transmitir su peor pesadilla, para mantener viva la esperanza de encontrarle algún día. Se dejan hablar, que cada una de detalles por enésima vez a los periodistas que se acercan a hablar con ellas. Esperan pacientes, ofrecen los datos concretos de la desaparición, y luego regresan a su sitio para descansar sobre la acera. “No hacía nada tenía 27 años y 4 hijos. He estado en todas partes, he pedido ayuda en Francia. Nada”, explica Zohra con una enérgica desesperación, como si no hiciera diez años que dejó de verle.

“Queremos a nuestros hijos. Si están vivos que los liberen y si están muertos que lo digan. Llevamos 10 años esperando”, es la petición que cada una de ellas repite al concluir la historia de su familiar. Las explicaciones que estas mujeres lograron arrancar a los oficiales de comisarias por donde seguían el trazo de hijos y esposos eran banales. “Es un islamista del Frente Islámico de Liberación (FIS)”, “Estará en la montaña, con los maquis”, “Es un terrorista”.


Fueron los años más negros de la historia reciente de Argelia. Las autoridades pararon el proceso electoral en enero de 1991, después de que el FIS registrara un elevado porcentaje en la primera vuelta de las elecciones legislativas. Se ilegalizó el partido y el país magrebí cayó en una sangrienta guerra civil en la que murieron más de 100.000 personas.

“¿Para qué esta la justicia? No es para corregir a los que hacen algo malo. Pero a nuestros hijos les cogieron sin más, no habían hecho nada”, exclama una madre sin dejar de buscar explicaciones. Madres cuya única obsesión es encontrarles y mujeres que hace diez años que esperan, sin casarse con otra persona porque mantienen la esperanza de que algún día vuelvan a casa. El tronco de la tragedia de estas mujeres es el mismo pero ellas lo personalizan mostrando fotos gastadas, algunas en blanco en negro, donde aparece una persona de otra época.

“He votado a Abdelaziz Buteflika porque él reconoció que los desaparecidos existen, tiene que abrirnos una ventana para lograr nuestros derechos. El señor presidente nos prometió que arreglaría nuestro problema”, asegura Nadia. Enfrente, Fatiha le replica: “La autoridad nos ha oprimido desde el primer día de la desaparición de nuestros familiares, sé que no harán nada por nosotras”. Indefensas judicialmente, se han organizado entorno a una asociación, SOS Disparu, que intenta ayudarlas.


“Sólo queremos liberar a nuestros hijos, no nos interesa el dinero. Las familias conocen a los responsables pero el Gobierno argelino no ha querido escucharles. No quieren ver el problema y están intentado ganar tiempo”, afirma Ferhati Hacene, portavoz de SOS Disparu.c

La respuesta de tanto mutismo, es la voluntad de no hacer nada. No desean castigar, el poder cubre al poder. Pues su gran miedo es perder su impunidad y ya se sabe hoy por ti mañana por mi.

Derroquemos a este poder de gélido corazón. Si las lágrimas, no te brotan al saber de estas historias, si no sientes indignación es que no tienes corazón. Y eso es lo que no tienen los que nos gobiernan. ¿NO LO VES?

La verdad es que se limpiaron a todos los que se atrevieron a desovedecer al poder, sin juicio, meras ejecuciones tras horribles torturas. Tras ello, como nos apunta Pepa Roma los generales Y los coroneles se repartían tierras casas botines. Claro para ello desaparecieron familias enteras. PUTO PODER

Es el tiempo de la Información. Debemos propagar estas noticias. Debemos de saber la verdad. Solo entonces tendremos claro que hacer cuando llegue el momento. Pues el corazón es nuestro verdadero y único guia.

Fuentes:
Extraido del capitulo Madres de "Jaque a la Globalización" de Pepa Roma
http://hemeroteca.lavanguardia.es/preview/2004/04/12/pagina-7/33652074/pdf.html

Madres y Abuelas de Mayo

En 1976, al golpe de Estado del general Videla le sigue una repesión feoz en toda Argentina. Empieza la búsqueda y captura casa por casa de cualquier sospechoso de ser contrario a la dictadura. Así son secuestrados y "desaparecen" miles de jóvenes. Son llevados a los campos de detención clandestinos donde se les tortura hasta la muerte. Para hacerlos "desaparecer", muchos de los cadáveres son arrojados al río de la Plata desde aviones.

Un puñado de mujeres que les han secuestrado los hijos o el marido comienzan su búsqueda. Primero se consuelan unas a otras, se cuentan sus eperiencias, comparten su indifnación. Y de la indignación, surge su respuesta. Con un pañuelo en la cabeza en el que han borrado el nombre del ausente, salen a la calle a reclamar a sus hijos.

Estas madres, su aptitud su valor calarán rápidamente en el resto. Toda una muchedumbre acude a la Plaza de Mayo. Todas, todos unidos por el dolor y por la perdida.

Pocos han sido los reconocimientos. Mucho el dolor. Acrecentado este por los perdones presidenciales de Menem en 1989 y 1990. En ellos se indultó a todo el que había participado en las torturas y en los asesinatos cometidos en Argentina durante la dictadura, habían culminado la "desaparición" por vía política de su hijos muertos, pero se habían olvidad de de borrar a su nietos. Así que las madres se trasformaron en madres de madres, en madres de los hijos de sus hijas muertas m van en busca de ellos convertidas en las Abuelas de la Plaza de Mayo.

Tal fue su labor y su corazón que reunieron pruebas y testimonios suficientes para abrir procesos contra los generales Balsa y Pererino y que rebelan una existencia de una trama de represión entre las dictaduras del continente.

Es todo un nuevo movimiento de lucha el de madres y jóvenes que se enfrentan a las mentiras de los que matan, de los que engañan, de los que usurpan el poder del pueblo.

Gracias a Pepa Roma por toda la maravillosa información ofrecida en su libro "Jaque a la Globalización"

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